¿Debemos adoptar un enfoque ambientalista para promover el veganismo?

Filosofía Vegana
3 min readApr 26, 2020

Desde una perspectiva vegana hay razones para considerar que se trata de un grave error asumir un enfoque ambientalista sobre el problema de la explotación animal.

En primer lugar, el enfoque ambientalista se centra en las actividades más contaminantes y perjudiciales para el medio ambiente. Una de estas actividades es la ganadería. Ahora bien, la explotación animal no se reduce a la ganadería y hay muchos usos de animales a los que no se puede objetar un impacto ambiental significativo o remotamente equiparable siquiera al que tiene la ganadería. ¿Qué perjuicios ambientales ocasionan, por ejemplo, la tauromaquia, el pastoreo tradicional o la tracción a sangre? Lo cierto es que el enfoque ambientalista ni siquiera puede abarcar el uso de animales en sí mismo, que es lo que el veganismo trata de erradicar.

Aparte de no abarcar todo uso de animales, el enfoque ambientalista ni siquiera dirige sus críticas a la ganadería en sí misma sino específicamente a la ganadería industrial o intensiva. La ganadería extensiva tal y como se practicaba todavía en el siglo XIX no dañaba al medio ambiente ni de lejos como lo hace la ganadería industrial. Por esto hay grupos ambientalistas que proponen reformar la ganadería para disminuir su impacto ecológico. Los ecologistas, y en general las personas preocupadas por nuestro impacto en el medio ambiente, seguirán consumiendo animales mientras sigan considerando a los animales como recursos para los humanos. Mientras mantengan este prejuicio, su conducta sólo puede dirigirse hacia promover la reforma de la explotación animal para reducir su impacto ambiental.

Un enfoque ambientalista no desafía el prejuicio del especismo y la dominación humana sobre los animales. Así pues, al no tocar siquiera la raíz del problema moral en nuestra relación con los demás animales, ni cuestionar la causa que provoca el uso de animales, el enfoque ambientalista sólo sirve para promover la eficiencia ecológica de la explotación animal y sustituir un tipo de uso de animales por otro tipo de uso de animales. Por ejemplo, se favorece el consumo de insectos por ser ecológicamente más sostenible que la cría de mamíferos y aves. Esto está en el extremo opuesto a lo que pretende el veganismo.

Una cosa es informar a la gente sobre los efectos medioambientales que tendría aplicar el veganismo a nivel global — aclarando así las dudas que surjan y respondiendo a las objeciones que se presenten al respecto acerca de los efectos que ocasiona poner en práctica el veganismo— pero otra cosa muy distinta es pretender promover el veganismo poniendo el foco en el medio ambiente. Son dos perspectivas diferentes. La primera es lícita, en tanto respete el significado original del veganismo y explique que los animales deben tener reconocido un derecho fundamental a no ser tratados como medios para fines humanos. Pero la segunda no lo es porque distorsiona el sentido del veganismo, y no fomenta que la gente se cuestione el prejuicio del especismo ni comprenda que la explotación animal es una injusticia en sí misma; y además provoca efectos contraproducentes, como el de promover la reforma ecológica de la explotación animal.

Por estas razones podemos juzgar que el enfoque ambientalista es moralmente erróneo; porque no reconoce a los animales como seres que poseen un valor inherente y no se preocupa por la protección de sus intereses, por tanto, no deberíamos apoyarlo. Si reconocemos a los animales como personas, y sujetos de derechos, entonces el problema medioambiental debe ser afrontado desde una perspectiva ética basada en el principio del veganismo y la filosofía de los Derechos Animales, en la línea de lo que ya propusiera el profesor Tom Regan [Derechos animales y ética medioambiental; Tom Regan, 2007].

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Respuestas concisas y razonadas a diversas cuestiones planteadas sobre el veganismo.